lunes, 21 de enero de 2013

SanSe: “The Puertorican Horror Story”


Fiesta, cultura, jolgorio…?... Desorden, mal rato, crimen.  Las fiestas de la calle San Sebastián han sido un elemento icónico de la cultura puertorriqueña desde sus comienzos (1954), siendo esta celebración la actividad que marca el final de “las navidades más largas del mundo”.  Concebidas originalmente para recaudar fondos para la catedral San José del Viejo San Juan, esta festividad fue evolucionando al nivel de ser una actividad que en algunos círculos se compara con el Mardi Gras de Nueva Orleans y hasta con el Carnaval de Rio de Janeiro. Las comparsas y las muestras de diferentes formas de la cultura, que van desde el arte hasta la música, son la razón por la cual miles de personas, nativos y extranjeros, se dan cita a esta festividad “familiar” y de “pueblo”.

Ahora bien… El que me diga que se siente orgulloso de ser boricua luego de estas fiestas, en este año,  debe estar mal de la cabeza.  Hace bastantes años que no asisto a esas fiestas porque ya desde hace bastante tiempo se habían transformado de una actividad de la cultura del pueblo a una especie de mega fiesta patronal cafronda en donde era difícil terminar la noche sin haber pasado un mal rato.  Bullicio y empujones es lo primero que te encuentras, olor a orín y en ocasiones a mierda… Borrachos imprudentes, “teenagers” marihuaneros realizando actos de vandalismo, corillos de maleantes asaltando a la gente en la calle y mujeres cuasi desmayadas de tanto alcohol consumido son las estampas que yo vi en mis años en las fiestas.  Hoy en día sigue lo mismo pero a una escala mayor, es tanto así que se reporto un asesinato en plena actividad y prácticamente al lado de un cuartel rodante de la policía municipal de la capital.  Según la policía la victima de esta muerte fue ultimada porque tropezó con otro individuo, comenzaron una discusión que termino con unas detonaciones realizadas al joven asesinado.

Este crimen sumado al desorden del público y a la desorganización del estado ante el gran número de asistentes a esta actividad me hacen preguntarme; ¿Quien carajos en su sano juicio quiere asistir a este revolú?... Hasta que no cambien ciertos aspectos de la actividad en si yo no le recomiendo a nadie que vaya a las mismas.  Debe volver a ser una fiesta de pueblo que exponga la cultura puertorriqueña y en un horario familiar. No se debe mezclar todo esto con elementos comerciales, las actividades que no sean propias a la razón original de las fiestas deben realizarse fuera de la isleta de la capital.  Pero como todo el mundo jala pa’ su lado veo difícil que ciertos intereses quieran cambiar este desastre contemporáneo solo para mantener el ingreso que genera el excesivo consumo de alcohol y otras drogas recreacionales… La SanSe es una verdadera historial de horror boricua.

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